Noticias | 03/06/2026

Se realizó el conversatorio “Género y acceso a la Justicia: aciertos y desafíos a once años del primer Ni Una Menos”

La actividad se desarrolló en el marco del 3J, con el objetivo de reflexionar sobre el recorrido realizado a once años del movimiento Ni Una Menos y reafirmar el compromiso del Consejo de la Magistratura con las problemáticas de género y el acceso a una justicia más igualitaria

Este miércoles 3 de junio, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, se realizó el conversatorio “Género y acceso a la Justicia: aciertos y desafíos a once años del primer Ni Una Menos”, con el objetivo de reflexionar sobre los nuevos escenarios y abordajes de las violencias contra mujeres y personas LGBTIQ+, así como también sobre los desafíos actuales en materia de acceso a la justicia. En un contexto atravesado por la conmoción social generada por los recientes femicidios ocurridos en el país, la jornada también invitó a reflexionar sobre las violencias estructurales que continúan afectando a mujeres y personas LGBTIQ+, reafirmando la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, asistencia y acceso a la justicia, así como de continuar incorporando perspectiva de género de manera transversal dentro de las instituciones judiciales.

El encuentro contó con la participación del del consejero y coordinador del Centro de Justicia de la Mujer, Luis Duacastella Arbizu, la vicepresidente del Tribunal Superior de Justicia de la CABA y coordinadora de la Oficina de Género, Alicia Ruiz, la secretaría de Administración General y Presupuesto del Consejo, Genoveva Ferrero, la fiscal en lo Penal, Contravencional y de Faltas, a cargo de la Fiscalía Especializada en Violencia de Género de la Unidad Fiscal Este, Genoveva Cardinali, la directora general del Centro de Justicia de la Mujer del Poder Judicial de la CABA, Cecilia Segura Rattagan, la vicedecana de la Facultad de Derecho de la UBA, Silvia Nonna y la investigadora, socióloga, historiadora, educadora y feminista argentina, Dora Barrancos.

Asimismo, estuvieron presentes en el público, las consejeras Lorena Clienti y Rocío López Di Muro, la jueza de Cámara de Casación y Apelaciones en lo Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas, Natalia Marcela Molina, la jueza de Primera Instancia en lo Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas, Julia Correa, Paula Nuñez Gelvez y María Araceli Martínez, la titular de la Defensoría del Pueblo de la CABA, María Rosa Muiños, la secretaria de Asuntos Institucionales, Ana Casal, el director general de Supervisión Legal, de Gestión y Calidad Institucional, Miguel Gliksberg y la directora de Administración de Juicios por Jurados del Consejo de la Magistratura CABA, Julia Venslavicius, entre otros.

Para dar inicio al panel de apertura, el consejero Luis Duacastella Arbizu señaló: “Hace dos años expresé mi preocupación por determinados discursos públicos y por el retroceso en materia de políticas de género, una situación que, con el tiempo se profundizó a partir del desmantelamiento de herramientas de protección y asistencia para las mujeres, mientras los discursos de odio y deslegitimación continuaron creciendo”. Y agregó: “Desde el Centro de Justicia de la Mujer seguimos fortaleciendo el trabajo articulado con el Ministerio Público Fiscal para brindar una atención interdisciplinaria, evitar la revictimización y garantizar medidas de protección inmediatas. Hoy una de las mayores preocupaciones es el avance de proyectos legislativos que buscan cuestionar herramientas fundamentales como la figura del femicidio, porque si hay algo que atraviesa a todas las víctimas de violencia es el miedo, y cualquier política que profundice ese temor representa un enorme retroceso”.

Por su parte, la vicepresidente del Tribunal Superior de Justicia CABA y coordinadora de la Oficina de Género, Alicia Ruiz, agregó: “Lo que ocurre hoy nos obliga a volver al primer Ni Una Menos y también a comprender que esta lucha viene de mucho antes. La violencia de género no empezó hace once años y tampoco puede pensarse como un problema aislado o individual, sino como una problemática estructural que atraviesa nuestras instituciones y nuestra sociedad”. Y agregó: “El Poder Judicial todavía tiene el desafío de incorporar de manera transversal una verdadera perspectiva de género y revisar prácticas históricas atravesadas por estructuras patriarcales y autoritarias. En un contexto donde los discursos de violencia y discriminación parecen ganar espacio, es fundamental repensar estrategias y entender que detrás de cada caso individual existen factores sociales más profundos que el sistema judicial no puede ignorar”.

Asimismo, la secretaría de Administración General y Presupuesto del Consejo de la Magistratura CABA, Genoveva Ferrero, afirmó: “Hoy es una fecha muy importante para todas las mujeres. Hace once años salimos a las calles por Chiara y, once años después, seguimos viendo casos como el de Agostina, ambas de tan solo 14 años, lo que nos interpela profundamente y nos demuestra que la violencia contra las mujeres sigue existiendo y que todavía hay deudas pendientes por parte de los tres poderes del Estado”. Y agregó: “Esta lucha no tiene que ver con cuestiones partidarias ni ideológicas, sino con la defensa de la dignidad y los derechos de las personas. En la Ciudad todavía existen barreras en el acceso a la justicia, especialmente mientras delitos como los femicidios y los abusos sexuales no sean plenamente traspasados a la órbita local. En ese contexto, la apertura de la nueva sede del Centro de Justicia de la Mujer representa un paso fundamental para brindar una atención más accesible, eficiente e inmediata a las víctimas”.

En este marco, la fiscal en lo Penal, Contravencional y de Faltas, a cargo de la Fiscalía Especializada en Violencia de Género de la Unidad Fiscal Este, Genoveva Cardinali, comentó: “El Ni Una Menos sigue siendo un día de reclamo hacia los tres poderes del Estado y uno de los principales desafíos que tenemos por delante es profundizar la perspectiva de género dentro del Poder Judicial. No se trata de una cuestión de moda ni de una elección personal, sino de una herramienta indispensable para garantizar un verdadero acceso a la justicia”. Y agregó: “En la Justicia de la Ciudad hemos sido precursores en esta materia, con la creación de fiscalías y equipos especializados en violencia de género, que permitieron transformar la manera de investigar y abordar estos casos. Sin embargo, todavía persisten desafíos importantes, especialmente en relación al traspaso de competencias vinculadas a delitos de violencia de género”.

En este sentido, la directora general del Centro de Justicia de la Mujer del Poder Judicial de la CABA, Cecilia Segura Rattagan, reafirmó: “El 3 de junio de 2015, tras el femicidio de Chiara Páez, la consigna Ni Una Menos trascendió las calles y se convirtió en un movimiento internacional que, once años después, continúa visibilizando las violencias que atraviesan mujeres y personas LGBTIQ+. Hoy, atravesados por el impacto de los últimos femicidios, es fundamental reflexionar sobre la urgencia de transformar prácticas culturales y asumir nuestras responsabilidades institucionales”. Y agregó: “El movimiento nos recuerda que la violencia de género es estructural y no un conflicto privado, que muchas mujeres no denuncian y que, cuando lo hacen, muchas veces llegan tarde al sistema. También nos obliga a reconocer que la revictimización es una forma de violencia institucional y que la falta de perspectiva de género nunca es neutral, porque produce daño”.

Para finalizar, investigadora, socióloga, historiadora, educadora y feminista argentina, Dora Barrancos, concluyó: “La Ciudad tiene un Ministerio Público Fiscal que ha logrado correrse de ciertas cegueras históricas y avanzar en la formación y capacitación con perspectiva de género, algo fundamental para transformar las prácticas judiciales. El derecho cambió muchísimo y todavía queda mucho trabajo por hacer para revisar hábitos, estereotipos y estructuras profundamente atravesadas por el poder masculino”. Y agregó: “Estamos atravesando un momento difícil, pero es necesario seguir pensando la vida social de manera colectiva, entendiendo los contextos y las desigualdades reales que atraviesan las personas. La igualdad ante la ley no puede ser solo una consigna, tiene que convertirse en una práctica concreta dentro de las instituciones y de la Justicia”.